La Lengua Otomí

Fray Manuel Crisóstomo Náxera

EL autor notó un gran vacío en cuanto a al estudio y conocimiento de las lenguas indígenas del territorio mexicano, y no solo eso, sino que notó que en otros países, los lingüistas y filólogos aseguraban que estas lenguas americanas no eran dignas de estudio. Aunque, con una rápida ojeada, el autor pudo percatarse de que se habían escrito hasta entonces en México, doscientas obras diversas de las lenguas del país; el otomí había ocupado la pluma de sesenta o más escritores, lo cual indicaba que esta no es ni muda, ni limitada en medio de su rusticidad, incluso destaca que no hay lengua mexicana que no cuente con su gramática, un diccionario más o menos extenso y el catecismo, aunque no hayan sido publicadas por alguna imprenta. Eligió el otomí porque presentaba características muy atrayentes, en primer lugar, se le consideraba la más bárbara y única en su género, pero Manuel Crisostomo la encontró de un carácter muy filosófico y relacionada en varios aspectos con el chino. El otomí es una de las lenguas más antiguas en América y es monosilábica.

Bibliografía

México, D.F., 1984, 148 p.

Editor: Editorial Innovación, S.A.
Tamaño: 20.5 x 13.5 cm (media carta)
Encuadernación: Rústica
Fondo: México antiguo


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