Leona Vicario, Heroína Insurgente
En una sociedad en la que, para educarse, les bastaba a las mujeres aprender de memoria el catequismo de la doctrina cristiana, leer de corrido y mal escribir, bordar, comer con limpieza, vestir a la moda, andar de manera airada, bailar campestres, boleros, contradanzas y valses, tocar y cantar un poco y no bien; ocupadas siempre en comer, vestirse o distraerse, no tenían tiempo de dedicarse a otra cosa, ni siquiera a la lectura de algún libro diminuto.
Sin embargo, los padres de Leona Vicario fueron de los poquísimos que procuraron educar a sus hijos de la mejor manera posible; vieron, además, por su salud y desarrollo físico. Dotándola de las armas de la virtud, de la inteligencia y del saber, para salir victoriosa en las luchas del mundo.
Biografía completa con 36 ilustraciones.